Tres destinos

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La conciencia

El conocimiento instintivo del bien y del mal

Al final de tu viaje, transcurridos todos los años de tu vida, tu destino eterno habrá quedado determinado de acuerdo a cómo escuchaste la voz de tu conciencia...

Tu conciencia es un testigo perfecto. Recuerda todos tus actos y pensamientos. Y aún más, sopesa y registra tus motivos, las razones por las que dijiste o hiciste algo. Es tu parte más honesta, la fuente de toda integridad, lo que más te asemeja a tu Creador.

Eternidad

Eternidad

Al final de tu viaje, transcurridos todos los años de tu vida, tu destino eterno habrá quedado determinado de acuerdo a cómo escuchaste la voz de tu conciencia...

Eternidad

El Dios verdadero no se equivoca cuando juzga y distingue entre el Injusto y Depravado, el Justo y el Santo. Aunque el cristianismo nos ha hecho creer falsamente que sólo podemos ir al cielo o al infierno, la verdad es que hay tres destinos eternos para la humanidad, y no dos.

Para siempre

Para Siempre

Desde que el sol sale y los ríos fluyen, la creación es fiel. Su carácter no ha cambiado, sigue siendo el mismo, constante, firme, leal. Hace miles de años que la manzana cae del árbol, la araña teje su tela, el salmón remonta el río contracorriente y en su estación la mariposa expresa nueva vida...
Igualmente la humanidad, la creación más alta, continuará expresando su estado presente para siempre.

LOS TRES DESTINOS ETERNOS del HOMBRE

Tu Destino

El destino es una meta. Es el lugar al que uno llega al final de su viaje. Cada paso que das te va acercando al lugar adonde vas, así como cada decisión que tomas te acerca a tu destino eterno. Cada ser humano irá a uno de los Tres Destinos Eternos (descritos en las siguientes páginas) dependiendo de cómo viva y actúe en su vida. Dios, el Creador, no decide por ti, como si fuera algo ya predestinado. ¡No! Tú eliges tu propio destino eterno. Tus acciones reflejan las decisiones que tomas y revelan tus motivaciones y verdadero carácter.