Sacrificio

-A A +A

El cordero de Andrés

Era un día soleado y caluroso. Andrés y su padre iban por el polvoriento camino hacia Jerusalén. El padre, con su cabello blanco por la edad, caminaba delante; todavía se conservaba muy fuerte. A Andrés se le hacia un poco extraño que solamente él y su padre recorriesen el camino este año pues en años pasados, todos sus hermanos y hermanas los habían acompañado. Todos habían crecido y ahora tenían que cuidar de sus propias familias; probablemente, Andrés, también se iría pronto de casa. A sus pies siguiéndole obedientemente, iba su corderito más hermoso.

Fascinación

El sabía que nadie había sobrevivido a semejante experiencia tan terrible. Como una carrera de obstáculos a través de un desierto, cada barrera, cada obstrucción casi insuperable puso a prueba si ganaría el premio que mantenía en su corazón con fascinación. Cada día que amanecía y cada noche que oscurecía le acercaban más y más. Nada le podía detener -- ni el fuego, ni el agua, ni prueba tras prueba tras prueba tras prueba. Como un hombre trabajando fervientemente para terminar antes de la noche, se apresuro, controlado por su amor hacia algo más precioso que la vida misma.