Historia

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Nuestros comienzos

Un argentino, de Jujuy caminaba por las frías calles de Alemania en el invierno del 1997. Fue allí donde se encontró con dos hombres que, muy amablemente, le invitaron a conocer su comunidad. Le tomó semanas romper con las barreras de prejucios que le impedían ir, hasta que finalmente fue a conocerles. Lo que vio le impactó profundamente, tanto que lo único que podía pensar es que sólo era posible vivir de esa manera porque estaban en Alemania, y las condiciones económicas eran mejores que en su país.

Nuestra historia

Nuestra comunidad en Argentina nació de otras comunidades que ya venían siendo establecidas. Luego de varios años en Brasíl, los primeros que vinieron a ver que posibilidades habían en Argentina. Pero ellos mismos habían venido de un enjambre de una vida que ya habia nacido años antes en los Estados Unidos, Tenessee.

El cordero de Andrés

Era un día soleado y caluroso. Andrés y su padre iban por el polvoriento camino hacia Jerusalén. El padre, con su cabello blanco por la edad, caminaba delante; todavía se conservaba muy fuerte. A Andrés se le hacia un poco extraño que solamente él y su padre recorriesen el camino este año pues en años pasados, todos sus hermanos y hermanas los habían acompañado. Todos habían crecido y ahora tenían que cuidar de sus propias familias; probablemente, Andrés, también se iría pronto de casa. A sus pies siguiéndole obedientemente, iba su corderito más hermoso.

Nuestros Comienzos en Europa

Dieter y Martin, dos alemanes que se habían convertido en discípulos de Yahshua (Jesús) mientras visitaban los Estados Unidos, necesitaban volver a su país de origen porque sus visas habían caducado.  Las comunidades en América no podían pensar en dejar a estos dos discípulos solos, así que enviaron a Gene y Marsha para ayudarles.  El encuentro con la rígida cultura alemana fue difícil, pero cuando Martin presentó a Gene delante de sus viejos amigos alternativos en el pequeño pueblo de Steinenberg, algo inesperado ocurrió.  Muchos de los amigos de Martin se enamoraron del salvador del cual

El nombre sobre todo nombre

En los días de Juan el Bautista y del hijo de Dios, el lenguaje preservado de los judíos devotos era el hebreo. Cuando el ángel Gabriel trajo las buenas nuevas a la virgen Míriam (o María en Español), de que iba a dar a luz al Salvador del mundo, y le dijo qué nombre iba a llevar, ¿que lenguaje crees que habló? ¡Hebreo por supuesto! E indudablemente Míriam y Yosef (o José en Ingles) llamaron al niño así como el ángel les había mandado – Yahshúa.