Manifiesto

¿Sabes qué está pasando? ¿Has oído hablar de un movimiento nuevo y radical? Gente de todo el mundo, de diferentes razas y estilos de vida, dejan todo atrás para formar comunidades estrechamente entrelazadas. Compartimos el trabajo, el dinero y las posesiones, todo por causa del movimiento. En este ambiente hay sanidad. Vidas que parecían no tener arreglo, se van restaurando en cada uno de los aspectos del alma: La mente, las emociones y la voluntad. Este movimiento es toda una vida. No se trata de una organización de irresponsables con algún jefe fantasma. Nuestras comunidades se han ido formando desde hace más de 30 años y ganando impulso. Es una nueva cultura que emerge y se construye sobre una fundación espiritual antigua.

El manifiesto es este: El Creador es real y serio acerca del cambio radical que va a dar al planeta tierra. Necesita gente dedicada, dispuesta a abandonar todo para que sea Él quien guíe. Eso es lo que hemos hecho. Estamos unidos de todo corazón y somos pacíficos, pero no sin esfuerzo. Trabajamos juntos para minar el malvado ataque espiritual que asedia el alma de la humanidad. Enemigos espirituales como el egoísmo y la avaricia, conducen a una condición solitaria, al miedo, y por fin la muerte. El movimiento está dirigido a invertir esos efectos y sanar a la gente. Nuestro Creador tiene el poder de alcanzar lo más profundo de nuestras almas y causar cambios verdaderos, mas no sin nuestra dedicación de corazón al movimiento que Él ha iniciado. El poder para cambiar viene de Yahshua* (llamado Jesús por los traductores de las Escrituras al español). Unirse al movimiento significa seguirle. Vida por vida. Él murió y pasó la agonía de la muerte por nosotros. Allí recibió todo el sufrimiento que merecíamos por nuestros pecados. Seguirle significa entregar todo por Él; no sólo una o dos veces por semana, sino 24 horas, 7 días a la semana, para el resto de nuestras vidas. Yahshua* no vino a establecer una religión superficial, blanda, para todos los gustos; para eso ya existen una infinidad de filosofías y denominaciones religiosas que se adaptan a la conveniencia de cada uno. Las palabras y la vida del Mesías que el mundo conoce desde hace veinte siglos, sacudieron el status quo como un terremoto. Los que amaron sus aspiraciones egoístas más que la verdad, se sintieron amenazados por Él, pero los que estaban buscando la verdad, hallaron esperanza, una esperanza que no les decepcionó. Esta misma esperanza está de nuevo en la tierra.

La humanidad está siendo arrastrada corriente abajo, hacia la catarata sin retorno. Los fundamentos morales que sostienen una buena sociedad se van demoliendo vertiginosamente, y, sin embargo, se diría que la mayoría de la gente esté ciega a las consecuencias de la ruptura de límites. Unos protestan por los rincones, o se angustian con frustración y desesperanza, pero la mayoría parece dejarse llevar, evitando pensar, hipnotizados por el “canto de las sirenas” de la prosperidad, la comodidad y el placer. No te dejes arrullar hasta quedarte dormido. No te dejes engañar por la propaganda “políticamente correcta” que está inundando la sociedad. La destrucción de los fundamentos morales en las vidas de las personas está destruyendo la sociedad, la tierra, y la imagen de Dios que hay en los seres humanos. Hay que hacer algo. Los que escribimos este artículo, hemos encontrado la salida. Si sigues leyendo, avisamos que este periódico puede producir pensamientos profundos que podrían cambiar tu vida.

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